Cartas de Crédito

Introducción

En ocasiones en las transacciones internacionales existe una desconfianza entre comprador y vendedor basada en el desconocimiento mutuo o en el riesgo de vender a países de dudosa solvencia. En estos casos surge la carta de crédito como el medio más útil y seguro, y a la vez más complejo, para aquellos compradores y vendedores que quieran asegurar su negociación internacional, ya que garantiza de forma irrevocable el pago, aceptación o negociación de los documentos requeridos, siempre que éstos se ajusten a los términos y condiciones de la carta de crédito.

Un carta de crédito es un convenio en virtud del cual un banco (banco emisor), a petición de un cliente (ordenante) y de conformidad con sus instrucciones, se obliga irrevocablemente a efectuar un pago a un tercero (beneficiario) o autoriza a otro Banco (banco avisador o confirmador) a efectuar dicho pago, aceptación o negociación, contra presentación de los documentos exigidos dentro del plazo establecido, siempre que se hayan cumplido todas las condiciones y términos de la carta.

QUé ES UNA CARTA DE CRéDITO

Según la definición de carta de crédito que aparece en el artículo 2 de las Reglas y usos uniformes relativos a las cartas de crédito, publicación 600 de la Cámara de Comercio Internacional (en adelante, referidas como UCP 600 o las Reglas) un crédito es “todo acuerdo, comoquiera que se denomine o describa, que es irrevocable y por el que se constituye un compromiso firme del banco emisor para honraruna presentación conforme”.

De acuerdo con esta definición y con el conjunto de las definiciones contenidas en el artículo 2 de las UCP 600, una carta de crédito es:

  • una promesa irrevocable de un banco

  • de honrar, es decir, de pagar u obligarse a un pago,

  • una presentación conforme, es decir, una entrega de documentos que está de acuerdo con los términos ycondiciones de la promesa, con las Reglas y con la Práctica bancaria internacional estándar.

Además, según el artículo 4, la carta de crédito es una operación independiente de la venta o de cualquier otro contrato en el que pueda estar basado. En consecuencia, desde un punto de vista más instrumental, podemos entender la carta de crédito como un compromiso de pago bancario contra presentación de documentos, que es independiente de la obligación subyacente. Es decir, el banco se obliga a pagar por documentos (a comprarlos) con independencia del buen cumplimiento del contrato subyacente.

CUáL ES LA DIFERENCIA ENTRE UNA CARTA DE CRéDITO Y UNA GARANTí­A BANCARIA INDEPENDIENTE?

En ambos casos se trata de promesas de pago irrevocables, a primer requerimiento y de carácter documentario, es decir en las que el pago es exigible exclusivamente a partir de los documentos establecidos en la promesa y no por circunstancias externas a sus términos y condiciones.

Pero mientras que en una carta de crédito se garantiza el pago a favor del vendedor, en las garantías el beneficiario es el comprador que desea ver garantizadas las obligaciones de su proveedor.

La diferencia está en el carácter secundario de la garantía. La garantía tiene una función contingente, en la medida en que el beneficiario no puede recurrir a ellas legítimamente más que en el caso de incumplimiento del ordenante en la obligación contractual causal.

Por el contrario, la carta de crédito es un instrumento de garantía, pero es además un medio de pago. El vendedor espera recibir el pago por la mercancía entregada a través de la carta de crédito, es decir, contra presentación de los documentos requeridos, mientras que la garantía bancaria tradicional no incorpora esa condición de medio de pago.

La garantía es, por tanto, una obligación contingente (no es un medio de pago sino un instrumento de pago secundario). El medio de pago esperado será, por ejemplo, una transferencia, y la garantía será únicamente un medio de asegurar el cobro. A la espera de que todo transcurra según lo previsto, la garantía quedará en standby. De ahí el concepto de “carta de crédito standby”.

LA CARTA DE CRéDITO COMO MEDIO DE PAGO

La carta de crédito es un medio de pago que sirve para cancelar una deuda, generalmente de carácter comercial.

Las relaciones comerciales dependen de múltiples factores. La elección del medio de pago más adecuado para cada operación dependerá de algunos de esos factores. El grado de confianza y conocimiento de las partes es uno de los más destacables. A más conocimiento corresponde una mayor capacidad de evaluación del riesgo.

Cuando el riesgo se percibe como bajo, las partes pueden optar por buscar mecanismos de liquidación de la deuda adecuados y de bajo coste. Puede que el comprador efectúe un pago simple anticipado antes de recibir la mercancía por la que paga; o puede que el vendedor sirva la mercancía y conceda un pago simple aplazado al comprador, sin necesidad de garantizar ese pago. En ambos casos, el sistema de liquidación será el cheque o la transferencia.

En ocasiones, el vendedor desea mantener un control sobre la mercancía enviada en tanto no se produzca o no se prometa el pago. En tal caso, el vendedor puede encomendar a un banco la gestión del cobro de la documentación comercial. Estamos ante una cobranza documentaria. Si no hay pago o promesa de pago, el vendedor sigue controlando la documentación, pero probablemente la mercancía se halle en destino, por lo que deberá reexpedirla o buscar un comprador alternativo.

La carta de crédito permitirá a ese vendedor disponer de una seguridad de cobro con anterioridad a la expedición de la mercancía, e incluso con anterioridad al inicio de su fabricación. Por su parte, el comprador tendrá la seguridad de que su obligación de pago sólo se producirá cuando el vendedor haya aportado documentación acreditativa suficiente de la expedición de la mercancía deseada. El crédito es, pues, una garantía para ambas partes.

LA CARTA DE CRéDITO COMO INSTRUMENTO DE FINANCIACIóN

Al emitir una carta de crédito, se está transfiriendo solvencia crediticia del ordenante del crédito a su beneficiario. El banco del beneficiario podrá financiar al exportador sin que el riesgo de dicha financiación deba descansar en su capacidad de retorno, sino en la promesa de pago del banco emisor, que a su vez reposa sobre la solvencia del propio ordenante.

Financiación Bancaria: Sobre Capacidad de generación de liquidez.

Este instrumento permite al exportador el anticipo del importe de la carta de crédito hasta su cobro en la fecha marcada en el propio documento.

El inicio de la financiación puede realizarse desde el mismo momento en que es recibido la carta de crédito por parte del banco del importador (o el banco corresponsal de éste).

Uno de los principales atractivos de este instrumento es que tiene la garantía de pago de la entidad financiera emisora, independientemente de que el importador tenga saldo o no.

Libremente el exportador puede llevar la carta de crédito para su anticipo a cualquier entidad de crédito. En cualquier caso, siempre es más favorable su anticipo en la misma entidad de crédito emisora (si ello fuera posible).

Se trata de un crédito bancario de extraordinaria calidad y por tanto muy atractivo para las entidades financieras que lo anticipan (o sea, las entidades financieras del exportador). Por el contrario, el banco emisor soporta un riesgo bancario elevado (en forma de garantía).

Es importante que la entidad de crédito emisora dla carta de crédito, sea solvente (a ojos del mercado financiero) dado que, en otro caso, la empresa podría encontrarse con la desagradable situación de que su banco decida no financiar la carta de crédito por falta de garantía del pagador.

Financiación bancaria: Sobre formalización de contrato entre entidad financiera y empresa

Como importador, la empresa solicita al banco la emisión de crédito documentario (es una garantía a corto plazo por el plazo marcado en el propio crédito documentario). A su vencimiento, si existe acuerdo entre banco y empresa, se suele realizar el aplazamiento de ese pago previsto por un plazo de 90 días (según se pacte). Este riesgo bancario deja de ser un riesgo de “garantía” para convertirse en un riesgo de “crédito”, obviamente más “arriesgado” para el banco.

Como exportador, la empresa solicita al banco una línea para el anticipo por el importe y plazo marcado en cada crédito documentario. Esta línea de crédito es considerada de “alta calidad de riesgo” por lo que, es de fácil acceso al mercado financiero de financiación. (está apoyado en la solvencia de entidades de crédito, además de la solvencia del exportador).

Para toda esta operativa, en cualquier entidad financiera nacional, la empresa deberá suscribir contrato marco siguiendo el modelo del Banco Central del Ecuador. Se trata de un contrato de cobertura con definición de importe máximo de cobertura pero sin fecha límite que permite a la entidad financiera interrumpir a su conveniencia la financiación de las operaciones.

Este contrato es útil para todo tipo de operaciones de garantía y financiación para operaciones de comercio exterior (incluso los avales, aunque existen entidades que prefieren firmar los avales “uno a uno”).

CUáNDO UTILIZAR UNA CARTA DE CRéDITO

La compraventa internacional (entre residentes de países diferentes) hace que este tipo de operaciones llegue a ser más complicado que las operaciones interiores, debido principalmente a los siguientes factores:

  • El tiempo que la mercancía está viajando.

  • Los posibles percances en el viaje.

  • Las formalidades aduaneras.

  • Las regulaciones específicas del comercio exterior y los controles de cambio.

  • La separación, por fronteras y con sistemas legales diferentes, entre comprador y vendedor.

  • El desconocimiento mutuo.

En consecuencia, lo que se requiere en este tipo de transacciones es un instrumento que proteja los intereses de las partes implicadas. El comprador necesita saber que paga por la mercancía solicitada, y el vendedor, que va a recibir el pago de la mercancía enviada.

El exportador deberá presentar al banco los documentos que evidencien el envío o despacho de la mercancía requerida. Contra la presentación de los documentos conformes, obtendrá el pago o el compromiso de pago. Estos documentos constituyen a menudo título sobre las mercancías, de modo que el importador, además de saber qué es lo que está recibiendo, puede asegurarse el acceso a las mercancías a su llegada en destino.

La carta de crédito constituye un medio de pago diseñado básicamente para satisfacer los intereses del beneficiario, que es quien lo solicita como garantía de pago de la exportación realizada o del servicio prestado.

Se trata, por tanto, de un instrumento en que difícilmente llegarán a producirse una simetría y un equilibrio perfectos entre los derechos y las obligaciones de las partes (ordenante y beneficiario). No obstante, el ordenante puede (y debería) intentar obtener la máxima simetría posible, pero para ello es preciso que conozca a fondo este particular medio de pago.

Obligación independiente y documentaria

De acuerdo con el artículo 4 de las Reglas, “el crédito, por su naturaleza, es una operación independiente de la venta o de cualquier otro contrato en el que pueda estar basado. Los bancos no están afectados ni vinculados por tal contrato, aun cuando en el crédito se incluya alguna referencia a éste”. Es decir, la promesa de pago que establece el banco emisor a favor del beneficiario del crédito es independiente de la relación entre comprador y vendedor (contrato de compraventa) y de la relación entre el comprador y el banco emisor (solicitud de la carta de crédito).

El efecto de la independencia sobre el ordenante queda recogido en el referido artículo, según el cual “el compromiso de un banco de honrar, negociar o cumplir cualquier otra obligación en virtud del crédito no está sujeta a reclamaciones o excepciones por parte del ordenante resultantes de sus relaciones con el banco emisor o con el beneficiario”. En cuanto a su efecto sobre el beneficiario, también se indica claramente que “el beneficiario no puede, en ningún caso, hacer uso de las relaciones contractuales existentes entre los bancos o entre el ordenante y el banco emisor”.

La independencia de la obligación de pago se refuerza claramente con el carácter documental de la promesa de pago. De acuerdo con el artículo 5 de las Reglas, “los bancos tratan con documentos y no con las mercancías, servicios o prestaciones con que los documentos puedan estar relacionados”.

Ventajas para el comprador

El comprador confirma su solvencia, ya que su banco está informando de que es merecedor de crédito por el total de la operación y, en consecuencia, puede obtener mejores condiciones de pago (al ofrecer seguridad de cobro, posiblemente solicite al vendedor mejor precio, más plazo de pago, etc.).

La mercancía será servida conforme a las condiciones acordadas en el crédito, que fija el comprador (de acuerdo con el vendedor).

El comprador recibirá dentro del plazo útil los documentos necesarios que le exigen para despachar las mercancías.

El importador tiene la certeza de que sólo debe pagar si los documentos concuerdan en todo con las condiciones estipuladas en el crédito.

El comprador tiene la seguridad (basada en los documentos) de que la mercancía suministrada será la realmente solicitada según el pedido.

Ventajas para el vendedor

El comprador ha confirmado su solvencia para la operación, lo que representa una mayor garantía para el vendedor.

Es el banco emisor quien establece el compromiso de pago, con independencia del comprador, en la forma determinada en el carta de crédito.

El comprador no puede, bajo ningún pretexto, retener el pago.

Si existe cualquier reclamación por defecto de la mercancía, ésta debe dirimirse fuera del ámbito del crédito. Así pues, el exportador se encuentra en la posición más fuerte en caso de litigio, puesto que ya habrá cobrado o recibido un compromiso de pago.

Los pagos dentro del marco del crédito se efectúan, por lo general, con mayor rapidez.

Inconvenientes

En el lado de los inconvenientes para el vendedor aparecen dos destacados:

  • Excesivo rigor en las exigencias documentales.

  • Mayor coste.

En efecto, a menudo la preparación de los documentos resulta laboriosa y en ocasiones puede llegar a ser enrevesada. Pero en buena medida las dificultades en el momento de la preparación de los documentos son inversamente proporcionales al esfuerzo dedicado en la fase de negociación y diseño de las condiciones de la carta de crédito. De todas formas, debe tenerse en cuenta que los documentos constituyen el elemento principal de seguridad para el comprador y que, junto con las condiciones generales del crédito, constituyen la garantía, que el ordenante espera obtener, del buen cumplimiento por parte del vendedor de sus obligaciones en la compraventa.

En cuanto a los costes, que pueden parecer elevados, el vendedor debe tener en cuenta lo que obtiene a cambio: una mayor garantía de cobro y una liquidación sin demoras del importe esperado.

De los inconvenientes para el comprador podemos destacar dos:

La obligación de pago, cuando los documentos son conformes, es independiente de las mercancías recibidas.

Se necesita el acuerdo del vendedor para cualquier modificación en las condiciones del crédito.

Efectivamente, lo primero que aprende el comprador en relación con el carta de crédito es que se paga por los documentos y no por las mercancías. Pero en buena medida depende del comprador que esos documentos sean un fiel reflejo de la mercancía que espera recibir. Los documentos deben ser tales que permitan asegurar al máximo que la mercancía recibida es la esperada.

En cuanto a las modificaciones, en buena medida son producto de cabos que han quedado sueltos en la fase de negociación y diseño de las condiciones de la carta de crédito. Un esfuerzo adicional en esos momentos, y un buen asesoramiento bancario, disminuirían en gran medida las posibilidades de requerir modificaciones.

Unas reglas probadas y aceptadas

Las Reglas y usos uniformes relativos a las cartas de crédito son, como se ha dicho, normas de carácter privado a las que las partes acuerdan someterse voluntariamente. Cualquier carta de crédito debe, por tanto, incorporar de forma expresa las Reglas en el propio convenio de crédito.

La versión actual de las Reglas, las UCP 600, en vigor desde el 1 de julio del 2007, sustituye a las UCP 500, de 1993, que a su vez reemplazaban las UCP-400, y así hasta la primera versión de las Reglas, que fue adoptada por la CCI en el congreso de Ámsterdam de 1933.

Desde esa fecha, la CCI las ha revisado en seis ocasiones para adaptarlas a las prácticas comerciales del momento y para dar respuesta a los problemas que han ido surgiendo.

En ausencia de normas de derecho público internacionalmente aceptadas que regulen la práctica de la carta de crédito, las UCP constituyen prácticamente la única referencia universal. En cuanto al derecho nacional, sólo unos pocos países disponen de legislación que regule las transacciones de cartas de crédito, por lo que las UCP son, de nuevo, la referencia fundamental.

Precisamente el reconocimiento universal del que gozan las Reglas y su condición de uso y costumbre internacionalmente aceptados por el comercio hacen que, a pesar de carecer de efecto legal propio e independiente, las Reglas disfruten del respeto y del reconocimiento de tribunales y de profesionales del derecho de todo el mundo.

LAS PARTES QUE INTERVIENEN EN UNA CARTA DE CRéDITO

En cualquier operación de carta de crédito intervienen, necesariamente, tres partes: ordenante, banco emisor y beneficiario. En esta relación triangular, el banco se encarga de que el pago se efectúe al beneficiario, pero sólo si ha presentado los documentos exigidos en el condicionado y ha observado los demás requisitos solicitados. Las mercancías objeto de la compraventa son materia directa entre el beneficiario/ exportador y el ordenante/ importador y ajena, por tanto, al banco emisor.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, al estar el ordenante y el beneficiario ubicados en plazas diferentes y, más aún, en países distintos, el banco emisor del crédito precisa el concurso de uno o más bancos para que asuman algunas funciones en su nombre, por ejemplo, notificar el crédito, confirmarlo, pagar los documentos, etc. Esto hace que la cadena bancaria se complete, al menos, con una segunda entidad, el banco intermediario, localizado en el país del exportador, que actúa a indicación del banco emisor y que, según las funciones que acepte, recibirá diferentes denominaciones, como se verá más adelante.

El Ordenante

Es el que cumplido todos los trámites y plazos, y presentados los documentos exigidos de forma estricta según lo estipulado en el condicionado del crédito, ejerce su derecho al cobro del mismo.
Es el vendedor o exportador a cuyo favor se abre la carta de crédito. Tiene derecho a que el banco emisor o el banco confirmador, según los términos de la apertura, le efectúe el pago o, en su caso, negocie los documentos o acepte los giros siempre que haya cumplido todas las condiciones exigidas, cualitativa y cuantitativamente, en el condicionado del crédito.

También llamado comitente, comprador o importador, es la persona o entidad que contrata con el vendedor la compra de la mercancía y, basándose en el documento contractual, cursa las oportunas instrucciones a su banco para que lleve a cabo la apertura del crédito a favor del beneficiario.
Simultáneamente, se compromete en firme con el banco emisor a cumplir las condiciones de pago siempre y cuando la operación se desarrolle conforme a las estipulaciones contenidas en la solicitud de apertura.

Por lo general, el ordenante es el comprador de la mercancía, el que importa la misma, pero, en ocasiones, puede ser un agente o un intermediario que representen al comprador.

El Banco Emisor

Es la entidad bancaria que emite el crédito en virtud de las instrucciones recibidas del ordenante convirtiéndose, así, en el primer obligado a pagar al beneficiario su importe contra la prestación, en tiempo y forma, de los documentos exigidos.

Cuando el banco emisor solicita la participación de otras entidades bancarias para que cumplan determinadas funciones frente al beneficiario, establece un vínculo directo con tales bancos, pues adquiere la obligación de reembolsarles las cantidades que hayan pagado al beneficiario al amparo dla carta de crédito.

De esta manera, el banco emisor del crédito interviene formando parte de un vínculo de contrato bancario con el ordenante, de un vínculo de reembolso con los bancos de la cadena documentaria y de un vínculo de crédito con el beneficiario.

El banco emisor, antes de proceder a la apertura dla carta de crédito, estudia los riesgos de la operación y, si decide acceder a la petición del ordenante, abre el crédito comprometiéndose, directamente o por intermedio de otro banco, ante el beneficiario o ante cualquier persona física o jurídica que intervenga, a pagar, aceptar o negociar los documentos, a condición de que los mismos concuerden en todos sus extremos con lo solicitado en el crédito, lo que implica que tenga que asumir las relaciones jurídicas citadas con los distintos sujetos participantes.

El Banco Avisaodr

El banco emisor, por lo general, está ubicado en el mismo país del ordenante (aunque no necesariamente ha de ser así) y, en consecuencia, para notificar al beneficiario la apertura del crédito y su contenido, necesita recurrir a otra entidad bancaria que esté situada en el país del beneficiario; lo mismo sucedería cuando el banco emisor desea que parte de los compromisos que haya adquirido al emitir el crédito sean ejecutados por esa segunda entidad.

El banco avisador es el banco que comunica la apertura del crédito al beneficiario, a simple título informativo, sin contraer más responsabilidad que la de autenticar la clave o las firmas que suscriben la apertura y enviar una copia de la misma al beneficiario.

A este respecto, el artículo 9 de las RUU señala que el banco avisador deberá tener un cuidado razonable en verificar la aparente autenticidad del crédito que notifica y que, si decide no avisarlo, habrá de informar, de inmediato, de su decisión al banco emisor. Cuando no pueda establecer la aparente autenticidad del crédito, lo deberá comunicar, sin demora, al banco del que, en principio, haya recibido las instrucciones y si, no obstante, toma la decisión de cursar el aviso, ha de hacer saber al beneficiario que no le ha sido posible establecer la autenticidad del crédito.
Sin embargo, lo normal es que el banco avisador se encargue también de recibir los documentos solicitados y de remitirlos al banco emisor e, incluso, si confía en la garantía del banco emisor y en la solvencia del beneficiario, puede, por su cuenta y riesgo, conceder a éste anticipos sobre el importe del crédito o llevar a cabo su negociación si los documentos presentados son conforme son las estipulaciones del condicionado.

Así, pues, la misión primera del banco intermediario consiste en notificar la apertura al beneficiario; no obstante, el banco emisor puede solicitarle que acepte otras funciones sin que esto suponga su inclusión en la cadena de bancos obligados al pago de cantidad alguna, en cuyo caso, su denominación será la que corresponda al papel asumido.

El Banco Confirmador

El banco confirmador es aquel que asume la obligación de confirmar el crédito, porque así se lo haya solicitado el banco emisor o porque haya consentido en ello a instancias de otro peticionario, normalmente, el exportador (este hecho se conoce como “confirmación silenciosa”). Las RUU no contemplan la confirmación silenciosa, es decir, la confirmación del crédito sin la autorización de la entidad emisora por lo que, si un banco presta su confirmación al margen de tal autorización, la hará sin el amparo de la normativa de dichas reglas. En consecuencia, los posibles pagos que realice al beneficiario bajo esta fórmula serán, siempre, con recurso.

Cuando un banco acepta confirmar un crédito se está comprometiendo en firme ante el beneficiario a pagar, aceptar o negociar dicho crédito siempre que se cumplan, exactamente, todos los términos y el banco emisor no haga frente al compromiso adquirido. Se suele recurrir al concurso de un banco confirmador cuando las garantías que ofrece el banco emisor no se consideran suficientes y, en la mayor parte de los casos, es el propio banco avisador quien asume este papel. Este punto se tratará, más ampliamente, en el capítulo siguiente al hablar de los créditos irrevocables confirmados.
Si el banco al que se le solicita que confirme la carta de crédito no está dispuesto a hacerlo, deberá responder sin tardanza al banco emisor en tal sentido.

El Banco Designado

Es la entidad bancaria autorizada por el banco emisor para efectuar el pago, para contraer el compromiso de pago diferido, para aceptar los instrumentos de giro o para negociar los documentos de dicho crédito documentario y que, por tanto, está dispuesta a participar en el cumplimiento de utilización del mismo adquiriendo, en contrapartida, el derecho a que el banco emisor le reembolse las cantidades pagadas o anticipadas al beneficiario siempre que presente documentos conformes. Sin embargo, pese a dicha autorización y a menos que actúe también como banco confirmador, no está obligado a pagar, a contraer un compromiso de pago diferido, a aceptar instrumentos de giro o a negociar documentos, a no ser que sí lo asuma expresamente y así se lo comunique al beneficiario.
El banco designado, que también puede desempeñar cualquiera de los cometidos anteriores, no resulta necesario cuando se trata de una carta de crédito directo, esto es, cuando el banco emisor se obliga sólo con el beneficiario sin que medie el concurso de ningún otro banco, circunstancia que se hará constar en la apertura. Pero, cuando se trata de un crédito indirecto o negociable, esto es, de aquél en que los compromisos del banco emisor se hacen extensivos a otros bancos a través de los cuales se canalizan, todos los créditos deben señalar un banco designado, que puede ser cualquiera de los que componen la cadena de los que intervienen en la utilización del crédito y que, dependiendo de la función que se le asigne y que acepte voluntariamente, actuará como banco pagador, banco aceptante o banco negociador.

Banco pagador

Es el banco designado por el banco emisor para pagar el crédito a la vista o para comprometerse a hacerlo en la fecha de vencimiento establecida contra la presentación de documentos conformes.
Suele estar ubicado en el país del exportador y no tiene obligación de pagar el crédito, salvo que también sea banco confirmador, hasta que haya recibido los fondos del banco confirmador o del banco emisor. Puede tratarse de un banco distinto del banco intermediario o del banco confirmador, o puede que una sola entidad desempeñe, como banco pagador, las funciones de todos ellos.
Banco aceptante

Es la entidad bancaria designada por el banco emisor para que acepte los instrumentos de giro emitidos por el beneficiario en utilización del crédito y los pague a su vencimiento. Si este banco no asumiera estos compromisos (el de aceptar los efectos y pagarlos en la fecha estipulada), dichas obligaciones se trasladarán al banco confirmador o al banco emisor.

El banco aceptante cumple el mismo papel que el banco pagador a diferencia de que, en este caso, el beneficiario dispone de un compromiso documental (un efecto aceptado) para cobrar el crédito al vencimiento, mientras que, cuando el banco que asume la obligación de atender un pago diferido lo hace como banco pagador, no existe tal instrumento de giro.

Banco negociador

Con funciones parecidas a las de los bancos pagadores y aceptante, es la entidad que negocia los efectos girados por el beneficiario y/o los documentos exigidos para la utilización, normalmente, con pago diferido, del crédito. En ambos casos, la documentación presentada debe cumplir los requisitos solicitados en la apertura.

Negociar significa hacer entrega del valor de los efectos de giro comerciales o de los documentos por parte del banco autorizado. El simple hecho de examinar los documentos no entra dentro, por tanto, de lo que debe entenderse por “negociar”.

Si el banco designado como negociador es, al mismo tiempo, banco confirmador, el descuento o negociación se hará sin recurso contra el beneficiario pero, cuando no es así y actúa libremente a petición del exportador, el descuento se llevará a cabo con recurso contra éste.
La negociación o descuento ofrece al beneficiario la posibilidad de cobrar al contado aunque el pago sea diferido, soportando o no los intereses de dicho descuento según se indique en las condiciones del crédito.
El Banco Reembolsador

En ciertos casos, puede caber la existencia de una entidad bancaria, diferente del banco intermediario y denominado banco reembolsador que, a solicitud del banco emisor, será la encargada de realizar el reembolso al banco que haya actuado como pagador, como aceptante o como negociador. Esta figura aparece, por ejemplo, cuando los países de los contratantes no operan con las divisas de la correspondiente contraparte (es decir, cuando la divisa del país del ordenante no está admitida a cotización en el país del beneficiario y viceversa), por lo que se hace necesario recurrir a un banco ubicado en un tercer país en el que coticen ambas y, también, cuando los bancos que intervienen no mantienen cuentas recíprocas entre ellos en la divisa dla carta de crédito.
El banco emisor del crédito está obligado a proveerle de fondos por adelantado y a enviarle una autorización en la que hará constar las condiciones en que se llevará a cabo el reembolso.
El Beneficiario

Es el que cumplido todos los trámites y plazos, y presentados los documentos exigidos de forma estricta según lo estipulado en el condicionado del crédito, ejerce su derecho al cobro del mismo.
Es el vendedor o exportador a cuyo favor se abre la carta de crédito. Tiene derecho a que el banco emisor o el banco confirmador, según los términos de la apertura, le efectúe el pago o, en su caso, negocie los documentos o acepte los giros siempre que haya cumplido todas las condiciones exigidas, cualitativa y cuantitativamente, en el condicionado del crédito.

FASES DE UNA CARTA DE CRéDITO

Podemos distinguir tres etapas sucesivas en el circuito completo de una operación de carta de crédito:

1. La negociación del contrato de compraventa.

2. El establecimiento de la carta de crédito.

3. La ejecución de la carta de crédito.

El momento en que vendedor y comprador negocian el contrato de compraventa es crucial para el futuro desarrollo de la operación de la carta de crédito. Las condiciones por las que se establece el pago documentario deben contemplarse en su conjunto y con detalle. Cuantos más elementos se dejen al azar, mayores serán las posibilidades de que surjan problemas en las etapas siguientes de la vida de la carta de crédito. Las imperfecciones de la negociación se trasladarán al momento de la emisión o, con consecuencias más indeseables, al momento de la utilización.

El establecimiento puede, a su vez, subdividirse en tres fases:

1. Solicitud de crédito al banco emisor por parte del comprador. Es el momento en que el comprador se convierte en ordenante del carta de crédito. El comprador debe tener en cuenta que un crédito irrevocable, una vez emitido, no puede ser modificado sin el consentimiento del beneficiario. Cualquier error o instrucción incompleta quedarán, pues, a expensas de la aceptación por el vendedor de cualquier modificación.

Para ello, resulta imprescindible que el documento por el que el comprador solicita al banco la emisión del crédito sea claro, completo y preciso. El comprador debe sospechar de modelos excesivamente abiertos y en los que no es necesario aportar demasiada información.

2. Emisión de la carta de crédito El banco emite la carta de crédito y solicita los servicios de un banco intermediario para avisar y/o confirmar el crédito. Con objeto de agilizar la emisión y notificación del carta de crédito, y de evitar costes innecesarios, resulta conveniente que el vendedor comunique a través de qué banco desea obtener la notificación y, en su caso, la confirmación. A su vez, el comprador debe comunicárselo al banco emisor, insistiendo en la necesidad de que éste siga sus instrucciones en la medida de lo posible.

3. Notificación al beneficiario de la carta de crédito. El banco avisador remite el crédito al beneficiario. En su notificación al vendedor, el banco indicará si incluye o no su confirmación al crédito. En el momento de la recepción de las condiciones, el beneficiario debe comprobar que se atienen en todo a lo previsto y negociado en los momentos iniciales de la operación. Si una condición no está suficientemente clara, debe exigir una aclaración, a su banco o al propio ordenante. Cualquier condición de imposible cumplimiento, o cuyo cumplimiento no dependa del propio vendedor, debería modificarse o anularse.

Por último, la ejecución de la carta de crédito puede descomponerse en las siguientes fases:

4. El exportador entrega la mercancía al transportista.

5. Presenta los documentos al banco encargado del pago.

6. El banco encargado del pago revisa los documentos y paga, acepta o negocia bajo los términos del crédito. Este es el momento en que suelen surgir las imperfecciones que el convenio de carta de crédito ha ido acumulando desde su origen. Si la negociación de los términos del crédito ha sido insuficiente, si las instrucciones de emisión han resultado incompletas o imprecisas, o si en el momento de la recepción el beneficiario no ha revisado los términos y condiciones de la carta de crédito recibido, entonces los problemas se concentran en la presentación documental, que resulta ser el momento en el que se dispone de menor margen de maniobra o modificación.

7. El banco remite los documentos al banco emisor.

8. El banco emisor revisa los documentos y reembolsa al banco intermediario.

9. El ordenante paga al banco emisor según acuerdo.

10. El banco emisor entrega los documentos al comprador.

11. El comprador presenta el juego de documentos para retirar la mercancía.

DóNDE SON COBRADOS LAS CARTAS DE CéDITO

¿Qué significa la disponibilidad en una carta de crédito?

La disponibilidad en una carta de crédito significa la forma, el límite temporal y el lugar en que se ejecutará el compromiso bancario contenido en la carta de crédito y que tendrá lugar contra una presentación de documentos conformes.

El artículo 6 de las UCP 600 establece la obligación del crédito de indicar:

La forma de disponibilidad, es decir, “si es disponible para pago a la vista, pago diferido, aceptación o negociación” (6.b).

La fecha límite de dicha disponibilidad, es decir, “una fecha de vencimiento para la presentación” (6.d.i).

El lugar donde ocurre, es decir, “el banco con el que es disponible o si es disponible en cualquier banco” (6.a), lo que equivale a decir que “la ubicación del banco en el que el crédito es disponible es el lugar de presentación” (6.d.ii).

Es importante observar que forma, fecha límite y lugar son una unidad que no puede disociarse. Si el vencimiento del crédito es el vencimiento para presentación, y el lugar de presentación es el del banco donde el crédito es disponible, entonces el vencimiento del crédito debe tener lugar en el lugar donde se ha hecho disponible. O, dicho de otro modo, no tiene sentido emitir un crédito disponible únicamente en las cajas del banco emisor y pretender que el vencimiento de presentación tenga lugar en un banco distinto al propio emisor (por ejemplo, en el banco avisador). Esta práctica resulta incoherente y contraria a la lógica del crédito, por lo que puede tener consecuencias y comportar responsabilidades para los bancos que emiten o gestionan un crédito de estas características.

Dónde son utilizables las cartas de crédito

Por utilización de una carta de crédito se entiende la entrega, en tiempo y forma, por el beneficiario de la documentación exigida en el condicionado y el cumplimiento del compromiso contraído de pagar, aceptar o negociar, por parte del banco que lo emitió.

Conocer con exactitud en dónde obtendrá el beneficiario el pago, la aceptación o la negociación es importante y no siempre fácil, sobre todo, para las personas poco acostumbradas a la operativa de las cartas de crédito.

Puede decirse que cuando se trata de una carta de crédito indirecto o negociable, es decir, aquél en el que la entidad emisora designa a otro banco como intermediario para que asuma en su nombre determinadas funciones, el banco en el cual sea utilizable el crédito vendrá especificado, claramente, en el documento de apertura (impreso normalizado de la CCI, mensaje SWIFT, etc.). En su texto aparecerá frases como las siguientes:

Utilizable en nuestras cajas. Quiere decir que el crédito es utilizable en las cajas del banco emisor.

Utilizable en sus cajas. Significa que la utilización tendrá lugar en el banco intermediario.

Utilizable en las cajas del banco Y. El crédito es utilizable en un tercer banco.

las cartas de crédito directos. Es decir, aquellos en los que el banco emisor también asume las funciones de banco intermediario, son utilizables, exclusivamente, en sus cajas.

Cuando el condicionado de un crédito prevea la emisión de giros, el lugar de utilización se deduce, igualmente, del empleo de una de estas tres fórmulas:

Utilizable mediante giros a nuestro cargo. Utilizable en las cajas del banco emisor.

Utilizable mediante giros a su cargo. La utilización tiene lugar en el banco intermediario.

Utilizable mediante giros a cargo del banco Y. El cumplimiento de la obligación tendrá lugar en un banco distinto al emisor y al intermediario, designado como pagador.

Por lo general el beneficiario entregará los documentos en el banco intermediario, es decir, el que le notificó la apertura del crédito a su favor aunque, si su papel fuera el de simple avisador, puede remitir los documentos directamente al banco emisor.

A los beneficiarios de las cartas de crédito les interesa que sean disponibles para pago, aceptación o negociación en su banco (banco intermediario) y que el lugar de caducidad del crédito sea su propia plaza o país, de lo contrario habría que remitir los documentos, por lo general, al país del ordenante para su conformidad y posterior pago.

Es posible que el banco intermediario asuma ciertas obligaciones frente al beneficiario a solicitud del banco emisor del crédito. Tales obligaciones estarán determinadas en la notificación o aviso de apertura del crédito que el banco avisador envía al exportador en la que, de forma expresa, indicará si confirma el crédito, con las consecuencias que ello conlleva o, simplemente, cursa el aviso a título informativo y sin garantía ni responsabilidad por su parte.

El banco designado

De acuerdo con la definición que se da en el artículo 2, un banco designado es un “banco en el que el crédito es disponible, o cualquier banco en el caso de un crédito disponible con cualquier banco”.

El banco designado actúa como agente del emisor en el que el beneficiario va a realizar la disposición. Es decir, los documentos se considerarán presentados a los efectos dla carta de crédito (plazos, compromisos, garantías, etc.) sólo cuando lleguen a dicho banco. En general, será un banco concreto, un corresponsal conocido y digno de confianza del emisor, aunque también puede emitirse el crédito haciéndolo disponible con cualquier banco, de un determinado país o de cualquier país.

Obligaciones y responsabilidades del banco designado

Según el artículo 12.a, “a menos que el banco designado sea el banco confirmador, la autorización a honrar o negociar no impone ninguna obligación a dicho banco designado para que honre o negocie, excepto cuando dicho banco designado lo acepte expresamente y así lo comunique al beneficiario”.

Por otro lado, en apartado 12.c, en el mismo artículo, leemos que “la recepción o el examen y envío de los documentos por parte de un banco designado que no sea un banco confirmador no hace responsable a dicho banco designado de honrar o negociar, ni constituye honra o negociación”.

Banco emisor como banco designado

Un crédito siempre es disponible con el banco emisor. En el artículo 6.a se indica que “un crédito disponible en un banco designado es también disponible en el banco emisor”.

El banco designado es el banco en el que el crédito se ha hecho disponible, a menos que sea disponible únicamente con el banco emisor. En cualquier caso, aunque se designe un banco concreto, el crédito siempre será disponible con el banco emisor.

Esto significa que, cuando el crédito sea disponible con un banco en el país del beneficiario, dicho beneficiario podrá elegir entre:

  • acudir a dicho banco designado para obtener el pago, el compromiso de pago, la aceptación o la negociación, o

  • acudir directamente al banco emisor, lo que podrá hacer por medio de su banco (cualquiera que sea). Es decir, no puede impedirse al beneficiario que presente sus documentos en el banco emisor a través del banco de su elección (sea o no el designado en el crédito).

Cuando el beneficiario decida acudir directamente al banco emisor en lugar de presentar los documentos en el banco designado, deberá tener en cuenta que:

Sólo se producirá presentación al amparo del crédito cuando los documentos lleguen al banco emisor; por tanto, el riesgo de pérdida documental será por cuenta del beneficiario.

Los documentos deberán quedar presentados en las oficinas del banco emisor como máximo en la fecha de vencimiento para presentación indicada en el crédito.

LAS FORMAS DE DISPONIBILIDAD DE LA CARTA DE CRéDITO (FORMAS DE COBRO)

La carta de crédito comporta una obligación de pago del banco emisor y del banco confirmador. Esta obligación puede, sin embargo, adoptar diversas formas:

  • Disponibles para pago.

  • Disponibles para aceptación.

  • Disponibles para negociación.

La modalidad para pago puede subdividirse, a su vez, en pago a la vista y pago diferido.

La disponibilidad es importante para el comprador, pero lo es sobre todo para el vendedor. Según cual sea la disponibilidad dLa carta de crédito, el vendedor obtendrá contrapartidas diferentes al presentar los documentos conformes.

Pagadero a la vista

En esta modalidad el beneficiario cobra al contado del banco emisor, del banco confirmador o, en su caso, del banco designado como pagador contra la presentación de los documentos, si concuerda en todo con las estipulaciones del crédito y se cumplen los términos exigidos en su condicionado.

El pago puede tener lugar en las cajas del banco emisor o a través del banco intermediario. En este último supuesto, el banco avisador pagará por cuenta del banco emisor, pero no adquiere compromiso previo frente al beneficiario a no ser que haya asumido el papel de banco confirmador, en cuyo caso, si tendrá la obligación de pagar.

Cuando el crédito es pagadero a la vista cabe la posibilidad de que no se exija ningún efecto pero, si se exige, deberá estar librado a cargo del banco designado en el crédito.

Pago diferido

El cobro no se efectúa en el mismo momento en que el beneficiario entrega los documentos sino en una fecha futura prevista en el crédito.

El plazo se establece en el condicionado y lo más usual es que sea:

  • A vencimiento fijo, en cuyo caso el pago tiene lugar en una fecha exacta reseñada en el condicionado desde el mismo momento de la apertura.

  • A contar desde una fecha determinada, esto es, el vencimiento se fija en un cierto número de días a partir de un hecho concreto señalado en las instrucciones (por ejemplo, desde la fecha de expedición o de despacho de la mercancía, desde la fecha consignada en factura, desde la recepción de los documentos, etc.).

En ambos cases, se trata de un aplazamiento que hace el exportador al importador motivadas por exigencias del mercado o porque la distancia entre el origen y el destino sea extensa y las mercancías tarden en llegar de forma que el comprador no pueda disponer de ellas hasta pasado un tiempo.

Por lo general, estos aplazamientos se instrumentan por medio de un efecto a cargo del banco emisor, del banco confirmador o de cualquier otro banco designado, que el beneficiario puede descontar para obtener liquidez inmediata.

También es posible que los pagos aplazados no se formalicen en una letra de cambio sino que se lleva a cabo sólo contra documentos.

En el condicionado del crédito debe aparecer una fórmula en términos parecidos a los siguientes: “por pago diferido a xxx días a partir de...” (un hecho concreto, por ejemplo, la fecha de embarque que la marcará el conocimiento de embarque).

En este caso, el beneficiario, al desprenderse de la documentación sin que exista un efecto comercial que recoja la promesa de pago, solo cuenta con el compromiso de pago del banco obligado al mismo según las instrucciones del crédito aunque, en contrapartida, se ahorra los gastos que se hubiera derivado de la emisión de los efectos.

Para aceptación

El beneficiario entregará, junto con los documentos solicitados, un efecto librado a plazo contra el banco emisor o contra el banco intermediario que haya asumido la función de aceptante, el cual, una vez revisados los documentos y si los encuentra conformes, aceptará dicho efecto y quedará, de esta manera, comprometido a pagarlo a su vencimiento.

El banco aceptante, al estampar su firma en el efecto, asume frente al beneficiario el compromiso de pago al vencimiento con independencia de que sea o no banco confirmador o, incluso, aunque la letra fuese aceptada por error pensando que los documentos eran conformes y resultara, después, que no se ajustaban plenamente a lo requerido en el crédito.

Después de haber suscrito su aceptación en la letra, el banco la devolverá al beneficiario. En ese momento, el exportador ya se habrá desprendido de la mercancía y, en contrapartida, poseerá una letra aceptada por el banco intermediario con la que puede optar por una de estas dos alternativas:

Guardarla en su poder hasta le fecha de su vencimiento. Esta forma de actuar lleva implícita una situación financiera desahogada que le permite no tener que recurrir a la movilización de su importe y le supone un ahorro de comisiones y gastos bancarios.

Si el beneficiario necesita obtener fondos, puede descontarla en cualquier banco aunque, en la práctica, será el propio banco aceptante quien negocie el efecto anticipado al exportador el líquido que resulte, una vez deducidos los correspondientes intereses y gastos.

Esta clase de créditos constituye un interesante medio de financiación en las operaciones de comercio exterior puesto que, supone un aplazamiento de pago a favor del comprador y, por otra, una facilidad de negociación para el exportador, sobre todo, cuando los bancos que aceptan los giros son de primer orden.

Existe otra variante que implica la intervención de u tercer banco. Consiste en que el vendedor, por iniciativa propia o por obligación impuestas por las autoridades de su país, solicita que la aceptación la preste un banco de primera línea radicado en las grandes plazas financieras al objeto de poder negociar el efecto y cobrar rápidamente la exportación.

Para negociación

Negociar significa que el banco autorizado para ello compra al beneficiario los derechos que tiene sobre el crédito por cuenta del banco emisor y, por tanto, le entrega el importe del efecto y/o de los descuentos. El examen de la documentación no constituye una negociación sino va acompañado de la entrega de su importe.

Cuando el condicionado señala que el crédito es utilizable mediante negociación, el beneficiario entrega, junto con la documentación requerida, uno o varios efectos, por el importe de la operación, girados a cargo del banco emisor, del banco confirmador o de cualquier otro banco designado, con la fecha de vencimiento que se haya especificado en el crédito (a la vista o a plazo).

Aunque, por lo general, en esta modalidad de crédito el vencimiento suele ser a plazo, en ocasiones, sin embargo, el condicionado permite al beneficiario negociar los documentos como di fueran a la vista ya que el ordenante asume los gastos e intereses que se produzcan en la negociación lo que, en la práctica, representa para el exportador una venta al contado.

En este supuesto, el banco negociador, una vez haya verificado que los documentos cumplen los requisitos exigidos en la apertura, viene obligado a negociar los instrumentos de giro (descontar el efecto o los efectos que acompañan a los mismos), previa deducción de los oportunos intereses y comisiones, de forma que facilita la financiación al beneficiario por cuenta del banco emisor.

Si la negociación la lleva a cabo el banco emisor o el banco confirmador, lo harán sin recurso (la empresa libradora le pasa a la entidad financiera todo el riesgo de falta de pago por parte del librado junto con el derecho a cobro del mismo) contra el beneficiario pero, si el descuento lo realizan el banco avisador o cualquier otro banco, les cabe la posibilidad de recurrir contra el el exportador en el caso de que el banco emisor se negara a realizar el pago al banco negociador, cualquiera que fuera el motivo.

Honrar o negociar bajo las UCP 600

Las UCP 600 introducen tres novedades en relación con las formas de disponibilidad descritas en el apartado anterior.

  • Se agrupan el pago (a la vista o diferido) y la aceptación bajo una única categoría, a la que se denomina honra (honour).

  • Se entiende que, en un crédito disponible para pago diferido, se está requiriendo al banco designado para que prometa el pago.

  • Se redefine la negociación, que además deja de ser la única financiación posible en el marco del crédito.

Así, en relación con las dos primeras, podemos encontrar la definición de honrar en el artículo 2, donde leemos:

Honrar significa:

  • a. pagar a la vista si el crédito es disponible para pago a la vista,

  • b. contraer un compromiso de pago diferido y pagar al vencimiento si el crédito es disponible para pago diferido,

  • c. aceptar una letra de cambio (“giro”) librada por el beneficiario y pagar al vencimiento si el crédito es disponible para aceptación.”

Es precisamente en la letra (b) donde se establece que en un crédito para pago diferido no bastará con revisar y tramitar los documentos; sólo se habrá honrado si se entrega una promesa de pago. Si el banco designado no entrega su promesa de pago (lo cual sería perfectamente legítimo si no ha confirmado o emitido el crédito), no estaría honrando de acuerdo con lo establecido en las UCP 600, y ello significa que no se habría generado una obligación de reembolso del banco emisor a favor del banco designado.

En cuanto a la negociación, en el mismo artículo 2 se dice que la negociación significa “la compra por el banco designado de giros (librados sobre un banco distinto del banco designado) y/o documentos al amparo de una presentación conforme, anticipando o acordando anticipar fondos al beneficiario el o antes del día hábil bancario en que el banco designado deba ser reembolsado”.

La definición de negociación es más clara que en las UCP 500.

Negociarsignifica comprar, y por compra se entiende el anticipo de fondos por parte del banco que ha sido designado banco negociador. Como contrapartida a dicho anticipo, el banco negociador obtiene los derechos de cobro del beneficiario frente al banco emisor (o, menos habitual, frente al banco confirmador). De existir efecto (que no es necesario), el librado será el emisor (o el confirmador), nunca el propio banco negociador, y la transmisión de los derechos quedará reflejada en el endoso.

La compra puede ser el día de presentación de los documentos conformes o en una fecha posterior, con lo que el banco designado (que no sea confirmador) podría esperar a anticipar fondos a que el banco emisor diera su conformidad a los documentos. En general, sin embargo, no resultará necesario, ya que el banco designado que no sea confirmador no tiene un compromiso de negociar y, si lo hiciera, estaría negociando con recurso contra el beneficiario. Por el contrario, el banco confirmador está obligado a negociar (si la presentación es conforme) y dicha negociación será siempre sin recurso (artículo 8.a.ii).

Negociación y otras financiaciones

Según acabamos de ver, la negociación constituye una autorización de financiación por parte del banco emisor al banco designado, con lo que el banco que negocia lo hace con el acuerdo del banco emisor ante el que adquiere unos derechos de reembolso.

Como se ha comentado anteriormente, la función financia-dora dLa carta de crédito resulta fundamental para comprender su aceptación y funcionamiento como medio de pago internacional. En muchos países emergentes, como China o la India, en los que hay abundancia de divisas pero las empresas encuentran dificultades para obtener financiación bancaria, La carta de crédito resultaba un mecanismo adecuado. El banco podía financiar al beneficiario que hubiera utilizado correctamente una carta de crédito pero contando con el riesgo del banco emisor, por lo general mucho más solvente que el propio beneficiario.

La necesidad llevó a que se financiaran créditos disponibles para pago diferido como si se tratara de créditos disponibles para negociación, hasta que llegó una decisión de un tribunal inglés en el caso Banco Santander vs. Banque Paribas. En esencia, el caso se resume en que el banco español financió al beneficiario con forfaiting de un crédito disponible para pago diferido en el que era confirmador. Posteriormente se demostró fraude del beneficiario, por lo que el pago no correspondía. Banco Santander adujo que por su financiación se había convertido en tenedor de derechos de buena fe y que, por tanto, no podía ser el perjudicado del fraude. El juez finalmente entendió que, en un crédito disponible para pago diferido, el pago correspondía al vencimiento, que no incorporaba ninguna autorización de financiación y que, en consecuencia, cualquier financiación era externa al crédito. Por tanto, si el banco hubiera actuado de acuerdo con lo esperado (sin financiar), el fraude se habría revelado antes de su pago como confirmador, con lo que habría evitado la pérdida y, en definitiva, el propio fraude.

Para evitar situaciones como la comentada, el artículo 12.b de las UCP 600 convierte la autorización de financiación en norma general, ya que, “al designar a un banco para que acepte un giro o adquiera un compromiso de pago diferido, el banco emisor autoriza a dicho banco designado a pagar anticipadamente o a comprar el giro aceptado o el compromiso de pago diferido adquirido por dicho banco designado”. En definitiva, se refuerza considerablemente la función dLa carta de crédito como mecanismo de financiación y se desvanece la diferencia entre disponibilidad para negociación y disponibilidad para pago diferido o aceptación.

Las obligaciones bancarias

Compromisos del banco emisor

Los compromisos del banco emisor están regulados por el artículo 7 de las Reglas, donde se establece que son su obligación:

Honrar:

  • Cuando es disponible únicamente en sus cajas.

  • Cuando, siendo disponible en las cajas de otro banco (banco designado), dicho banco no honra ni negocia.

Reembolsar cuando el banco designado ha honrado o negociado, siendo el reembolso exigible únicamente al vencimiento, aun cuando el banco designado haya anticipado fondos al amparo del crédito o del artículo 12.b.

Las características de la obligación de reembolso por parte del banco emisor quedan recogidas en el artículo 7.c, donde puede leerse que “el banco emisor se compromete a reembolsar al banco designado que ha honrado o negociado una presentación conforme y que ha remitido los documentos al banco emisor”.

En el mismo artículo se dice que el “compromiso del banco emisor de reembolsar al banco designado es independiente del compromiso del banco emisor frente al beneficiario”, con lo que se está haciendo énfasis en la independencia de ambas obligaciones. Es decir, en caso de fraude del beneficiario, si un juez emite una medida que bloquea el pago al beneficiario, dicha medida no debería bloquear el reembolso al banco designado que ha honrado o negociado de buena fe.

Entre las obligaciones del emisor no está la de negociar, ya que negociar implica adquirir unos derechos frente a un tercero, y no tiene sentido la adquisición de derechos frente a un tercero que resulta ser él mismo.

Compromisos del banco confirmador

Los compromisos del banco confirmador están regulados por el artículo 8 de las Reglas, donde se establece que es su obligación:

Honrar:

  • Cuando es disponible para pago, pago diferido o aceptación en sus cajas.

  • Cuando, siendo disponible en las cajas de otro banco designado, dicho banco no honra ni negocia.

Negociar, sin recurso, cuando el crédito es disponible para negociación en sus cajas.

Reembolsar cuando el banco designado ha honrado o negociado.

La negociación del banco confirmador es sin recurso contra el beneficiario del crédito, lo cual resulta lógico, dado que el compromiso de pago es propio. Por el contrario, la negociación por un banco designado que no sea confirmador será una negociación con recurso.

Las características de la obligación de reembolso por parte del banco confirmador quedan recogidas en el artículo 8.c, donde puede leerse que “el banco confirmador se compromete a reembolsar a otro banco designado que ha honrado o negociado una presentación conforme y que ha remitido los documentos al banco confirmador”, lo cual, por otro lado, deja claro que para reclamar el pago al banco confirmador resulta inexcusable presentarle los documentos.

EXAMEN DE LOS DOCUMENTOS EN UNA CARTA DE CRéDITO

La presentación de los documentos en una carta de crédito

Tiempo para decidir

Una vez presentados los documentos al banco, corresponde a éste determinar si la presentación es conforme o no lo es. Para ello, según el artículo 14.b de las Reglas, “el banco designado que actúe conforme a su designación, el banco confirmador, si lo hubiere, y el banco emisor dispondrán cada uno de ellos de un máximo de cinco días hábiles bancarios, contados a partir del día siguiente al de la presentación, para determinar si dicha presentación es conforme”. Es decir, cinco días para pronunciarse y honrar o negociar cuando corresponda. Conviene notar que únicamente disponen del plazo de cinco días el banco emisor, el banco confirmador y el banco designado que actúe como tal.

Presentación conforme

Si la documentación concuerda en todos sus extremos con el condicionado del crédito, la utilización se considera correcta y el beneficiario tiene derecho a que se le pague, recibir un compromiso de pago al vencimiento, o aceptar o negociar el valor de la utilización.

Según la definición del artículo 2 de las Reglas, la presentación conforme es “una presentación que es conforme con los términos y condiciones del crédito, con las disposiciones aplicables de estas reglas y con la práctica bancaria internacional estándar”. Es decir, para que una presentación sea conforme, debe serlo respecto a:

  • Los términos y condiciones del crédito.

  • Las disposiciones aplicables de las reglas.

  • La práctica bancaria internacional estándar.

El concepto práctica bancaria internacional estándar no se limita a las ISBP (Práctica bancaria internacional

estándar), sino que resulta más amplio, aunque las ISBP quedan claramente incluidas.

Presentación no conforme

Si los documentos no son conformes, el beneficiario pierde el mencionado derecho y los bancos que han intervenido quedan liberados de la obligación contraída. La actuación en caso de documentos discrepantes queda recogida en el artículo 16.c de las Reglas, en el que se indica que “cuando el banco designado que actúa conforme a su designación, el banco confirmador, si lo hubiere, o el banco emisor deciden rechazar el honrar o negociar, deben efectuar, a tal efecto, una única notificación al presentador”.

Es imprescindible, por tanto, notificar el rechazo al presentador. La notificación de rechazo, que deberá enviarse en un plazo máximo de cinco días hábiles desde la presentación, deberá contener inexcusablemente:

  1. El rechazo.

  2. Las discrepancias (todas y cada una).

  3. La situación de los documentos, que puede ser:

  1. están a disposición del presentador;
  2. están a disposición del presentador, a la espera de su aceptación por el ordenante;

  3. se están devolviendo al presentador;

  4. otra que haya indicado el presentador.

Si no se actúa en la forma indicada, el artículo 16.f establece que, “si el banco emisor o el banco confirmador no actuasen de acuerdo con las disposiciones de este artículo, perderán el derecho a alegar que los documentos no constituyen una presentación conforme”. Obsérvese que sólo se “condena” al banco emisor y al banco confirmador a honrar o negociar por actuación no conforme a las Reglas, no así al banco designado que no ha confirmado el crédito, que no es un obligado en la carta de crédito.

Causas principales de rechazo

En ocasiones, puede parecer al beneficiario que los bancos actúan de forma arbitraria al rechazar los documentos. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que un banco intermediario sólo puede actuar según las instrucciones recibidas del banco emisor y debe limitarse a cumplir de forma estricta los términos y las condiciones del crédito.

Cuando un beneficiario recibe una carta de crédito, debe leerlo detenidamente para asegurarse de que sus condiciones son correctas y de que los documentos solicitados son los pactados. Si no es así o el crédito es ambiguo, el beneficiario debe contactar sin demora con el banco notificador con el fin de aclarar las ambigüedades y determinar si se precisa una modificación del crédito.

Con frecuencia, el motivo de discrepancia de los documentos es la falta de cumplimiento de los plazos de embarque y/o entrega de los documentos. Sin embargo, una buena parte de este tipo de reservas podría evitarse con una buena planificación de los plazos por parte del beneficiario. No obstante, el principal motivo de reservas lo constituye una incorrecta preparación de los documentos. En la mayoría de los casos esto ocurre en los documentos de transporte y las facturas.

Los errores en los documentos de transporte se deben principalmente a la incorrecta consignación de las mercancías, la falta de presentación del juego completo, la incorrección de los puertos de embarque y desembarque, la ausencia de la anotación a bordo, la consignación de datos incorrectos en el documento o la falta de endoso en el conocimiento de embarque. Una comunicación fluida con la compañía de transportes o su agente evitaría buena parte de estos errores.

Los errores en la factura comercial son de diferente naturaleza, ya que su confección queda en manos exclusivas del beneficiario. Las principales causas de reserva son una descripción incorrecta de la mercancía (recuérdese que ésta debe ser igual que la del crédito) debida a una omisión, a un error tipográfico o, a veces, a la facturación de mercancías adicionales no solicitadas por el crédito; el nombre y la dirección de las partes; las marcas y los números; el peso, y las cláusulas adicionales. Un mayor cuidado en la confección de la factura y su comparación con el condicionado del crédito y con los otros documentos ahorraría a los beneficiarios mucho tiempo, problemas y dinero.

Para evitar que los documentos sean presentados con reservas, es conveniente el uso de listas de comprobación antes de que los documentos sean presentados a los bancos (se han incluido diferentes listas de comprobación al final de esta publicación).

LOS DOCUMENTOS EN LA CARTA DE CRéDITO

Documentos (generalidades)

Precisión

El ordenante debe especificar con precisión el documento o documentos contra los cuales se efectuará el pago, la aceptación o la negociación.

Los documentos conocidos por un nombre específico (certificado EUR1, certificado combinado de valor y origen, etc.) deben ser siempre mencionados por su nombre específico.

¿Qué documentos?

Los documentos necesarios dependerán a menudo de las regulaciones de importación y exportación de los países afectados. Tanto el comprador como el vendedor deben conocer previamente cuáles son los documentos necesarios en su país.

El ordenante debe asegurarse de que el vendedor desea y puede aportar los documentos que se van a exigir y de que puede aportarlos en la forma y con los detalles estipulados.

¿Cuántos ejemplares de cada documento?

El número de ejemplares de un determinado documento que deben presentarse en el marco de un crédito documentario se establecerá a petición del ordenante del crédito y, a falta de mención específica, un solo ejemplar bastará.

No obstante, en aquellos documentos que constituyen o pueden llegar a constituir documento de título (especialmente, el conocimiento de embarque, pero también el documento de seguro), el beneficiario deberá presentar al banco el juego completo de originales en que el propio documento indica que ha sido emitido, salvo que el crédito lo autorice de modo distinto.

¿Copias u originales?

Los documentos originales y las copias están regulados en el artículo 17 de las Reglas. Ahí se establece, entre otras cosas, que “debe ser presentado al menos un original de cada documento requerido en el crédito” (17.a) y que “si el crédito requiere la presentación de copias de documentos, se permite la presentación de originales o de copias”, pero no así a la inversa.

Respecto a la condición de original de los artículos 17.b y 17.c, se desprende que será considerado original cualquier documento que:

  • Contenga algún tipo de marca original, sea firma, sello, etiqueta, etc. Es decir, que dicha marca haya sido añadida ex profeso sobre el propio documento.

  • Aparente haber salido de la mano de su emisor. Así, cualquier documento escrito a mano o con máquina de escribir será original, aunque no lleve ninguna marca original (de hecho, todo él sería una marca original).

  • Esté sobre papel con membrete (es decir, papel impreso generalmente con el logotipo o nombre de la empresa). Así, una fotocopia sobre papel con membrete será considerada original, mientras que una fotocopia sobre papel blanco no lo será.

  • Nos indique que es original, generalmente por medio de la palabra “original”, siempre que dicha indicación haya sido añadida ex profeso (es decir, no forme parte de otro original que es el que ha sido copiado).

Firmas y legalizaciones

En el artículo 3 de interpretaciones, podemos leer:

Un documento puede estar firmado a mano, mediante firma facsímil, firma perforada, sello, símbolo o cualquier otro método de autenticación mecánico o electrónico.” Se trata de una definición de lo que constituye una firma suficientemente amplia como para dar cabida a todos los tipos posibles de autenticación.

De forma similar se abordan las legalizaciones o certificaciones:

Un requisito para que un documento sea legalizado, visado, certificado o similar quedará satisfecho por medio de cualquier firma, marca, sello o etiqueta sobre ese documento que en apariencia satisfaga dicho requisito.”

Emisor y contenido

De acuerdo con el artículo 14.f, “si un crédito exige la presentación de un documento distinto del documento de transporte, del documento de seguro o de la factura comercial, sin estipular quién debe emitir dicho documento o los datos que debe contener, los bancos aceptarán el documento tal y como les sea presentado, siempre que su contenido parezca cumplir la función del documento exigido y en lo demás sea conforme con el artículo 14.d”.

De ahí que exigir un documento de calidad sin especificar nada más pueda acarrear problemas, ya que sólo será necesario que “su contenido parezca cumplir la función” de documento de calidad. Habría que indicar quién lo debe emitir y qué debe certificar exactamente.

Emisores de primera clase

En el artículo 3 se establece que “expresiones tales como «primera clase», «bien conocido», «cualificado», «independiente», «oficial», «competente» o «local», utilizadas para describir al emisor de un documento permiten que cualquier emisor, excepto el beneficiario, emita dicho documento”. Se trata de expresiones vagas sin significado preciso y que sólo acaban excluyendo al propio beneficiario del crédito documentario.

Concordancia entre los documentos

En relación con la concordancia entre documentos, el artículo 14.d dice que “los datos, en un documento, cuando sean examinados en el contexto del crédito, del propio documento y de la práctica bancaria internacional estándar, no es necesario que sean idénticos, pero no deben ser contradictorios a los datos en ese documento, en cualquier otro documento requerido o en el crédito”.

Veamos el nuevo redactado por partes. Al examinar los datos en un documento, debe hacerse:

  • en el contexto del crédito, del propio documento y de la práctica bancaria internacional estándar...

No basta examinarlos en relación con el crédito, sino que deberán tenerse en cuenta las características del propio documento y la práctica bancaria internacional estándar, concepto que, como se ha dicho anteriormente, incluye las ISBP, aunque es más amplio.

Por ejemplo, si un crédito exige un air waybill emitido “to the order of XYZ” y se presenta un documento emitido a XYZ, sin mención a la orden, deberá considerarse que el documento es conforme. La mención “to the order” serviría para que los derechos de título del documento pudieran transmitirse por endoso, pero como el AWB no es un documento de título, la expresión “to the order” no tiene ningún sentido. Por tanto, deberemos analizar los datos teniendo en cuenta las características del propio documento.

  • ... no es necesario que sean idénticos...

Es decir, el mismo dato puede ser diferente en situaciones y documentos distintos. Por ejemplo, si el crédito exige que el B/L esté consignado “a la orden del Banco X”, el consignatario en el B/L deberá ser el que requiere el crédito, pero en el certificado de origen, el consignatario será normalmente el ordenante del crédito. Los consignatarios son distintos porque lo que describe el documento es distinto.

  • ... pero no deben ser contradictorios...

Las UCP 500 establecían el límite en que los documentos concordaran (not inconsistent), mientras que las UCP 600 lo establecen en que no exista contradicción (not in conflict). El término es pretendidamente más amplio, ya que permite la discordancia (es decir, no ser idéntico) pero no la contradicción (es decir, entrar en conflicto). Aunque no resulta fácil establecer el límite en el que la discordancia empieza a crear contradicción.

  • ... a los datos en ese documento, en cualquier otro documento requerido o en el crédito.

Es decir, la ausencia de conflicto deberá ser en relación con el crédito, con otros datos del mismo documento y con datos de otros documentos. En este último caso, sólo si el documento es uno de los requeridos por el crédito (de no serlo, simplemente lo ignoraremos), y la ausencia de datos contradictorios se comprobará aun en el caso de que el crédito no diga nada respecto a ese dato.

Direcciones del ordenante y del beneficiario

De acuerdo con el artículo 14.j, las direcciones del ordenante y el beneficiario pueden ser distintas entre los documentos y también serlo respecto a la que indique el crédito. Una empresa puede tener diferentes direcciones (administración, fábrica, almacén, etc.), y cualquiera de ellas será válida. Sólo hay una condición: el país debe ser el mismo que el que consta en el crédito.

Por otro lado, se establece que los datos de contacto (telefax, teléfono, correo electrónico y similares) pueden omitirse, y si no se omiten, los bancos los ignorarán, sea cualsea el documento en el que aparecen, y, por tanto, podrán ser diferentes en documentos distintos.

Ahora bien, si el ordenante figura en la casilla “notify party” del documento de transporte, entonces la dirección y los datos de contacto deberán ser exactamente los que indique el crédito. Se trata de que puedan contactar con él a la llegada de la mercancía a destino, por lo cual la dirección y los datos de contacto son relevantes. Naturalmente, la situación será la misma si en la casilla “notify party” se lee “same as consignee”, en cuyo caso, si el consignatario es el ordenante, su dirección y datos de contacto deberán ser los del crédito.

Errores ortográficos y tipográficos

Al recibir un crédito, el beneficiario debe detectar todo tipo de errores e insuficiencias y solicitar al ordenante su modificación. En ocasiones, puede ocurrir que resulte más conveniente cumplir con el convenio de crédito que con las reglas ortográficas o el sentido común. Obviamente, en la mayoría de los casos, los simples errores ortográficos no constituyen un motivo de impago, pero esta certeza sólo puede tenerse a posteriori, una vez que el banco emisor acusa recibo de los documentos conformes. Para evitar los posibles problemas que pudieran surgir, lo mejor es modificar aquellas partes del crédito que sean incorrectas o, sólo si no ha sido posible, presentar los documentos con las incorrecciones necesarias para que puedan ser considerados correctos dentro de los términos del crédito.

En relación con los errores tipográficos, resulta interesante acudir al párrafo 26 de las ISBP: “Los errores ortográficos o mecanográficos que no afecten al significado de una palabra o de la oración en la que ocurren no convierten al documento en discrepante. Por ejemplo, la descripción de la mercancía como mashine en lugar de machine, foutan pen en lugar de fountain pen o modle en lugar de model no convertirían al documento en discrepante. No obstante, la descripción modelo 321 en lugar de modelo 123 no se consideraría un error mecanográfico y constituiría una discrepancia”.

Sin embargo, conviene tener en cuenta que las consideraciones pueden variar en cada supuesto y que la analogía directa es peligrosa, ya que lo que en un entorno es un error evidente, en unas circunstancias distintas podría no serlo. Por otro lado, en muchos casos las incongruencias de los documentos con el convenio de crédito son usadas como motivo para demorar el pago. La mejor forma de evitar estas prácticas es, de nuevo, que los documentos coincidan con los requerimientos del crédito.

En determinados casos, la actitud de los bancos puede parecer a las partes excesivamente rigurosa. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la experiencia acumulada aconseja actuar de esta forma a los bancos. Los bancos no pueden saber si un error en una letra puede causar daños al destinatario de la mercancía. En la mayoría de los casos esto no será así, pero en determinados casos puede serlo. Piénsese sólo en que muchas lenguas no distinguen los sonidos /b/ y /p/ (de ahí que el puerto de Busan, en Corea, pueda escribirse Busan o Pusan) y, sin embargo, para nosotros, la diferencia es obvia (Valencia, Palencia).

Condiciones no basadas en documentos

El artículo 14.h es claro al respecto cuando dice que “si un crédito contiene una condición, sin estipular el documento que debe evidenciar el cumplimiento de la condición, los bancos considerarán tal condición como no establecida y no la tendrán en cuenta”.

Descripción de las mercancías

Excepto en la factura, “la descripción de la mercancía, servicio o prestación, de mencionarse, podrá hacerse en términos generales no contradictorios con su descripción en el crédito” (artículo 14.e).

EL CONTRATO DE COMPRAVENTA Y LA CARTA DE CRéDITO

Relación entre ambos contratos

El comprador inicia la carta de crédito después de haber negociado con el vendedor la adquisición de mercancía o la prestación de un servicio y ambos acuerdan la apertura de una carta de crédito.

El contrato de compraventa debe contemplar determinados detalles imprescindibles para el establecimiento de una carta de crédito. Entre estos detalles conviene destacar el importe, el precio de compra, la descripción de la mercancía, las condiciones de entrega, el plazo de embarque y la fecha máxima de entrega de documentos. El contrato debe especificar el método de pago y la divisa, así como indicar claramente el banco en el que se desea que el crédito sea disponible.

Los contratos a menudo incluyen gran cantidad de información referida a la mercancía, el arbitraje con respecto a las posibles disputas u otras consideraciones que, a pesar de ser importantes desde el punto de vista contractual, son innecesarias para la transacción dla carta de crédito. El caso más común hace referencia al detalle excesivo y técnico de la mercancía con la intención de que forme parte del convenio de crédito. Al respecto, conviene tener en cuenta que, de acuerdo con el artículo 5 de las UCP 600, “los bancos tratan con documentos y no con las mercancías, servicios o prestaciones con que los documentos puedan estar relacionados”. La descripción detallada puede (y debería) ser sustituida en la carta de crédito por una mención al contrato de compraventa o a la factura proforma, con lo que las partes se evitarían problemas y sorpresas.

En general, un crédito es, de acuerdo con el artículo 4 de las UCP 600, “una operación independiente de la venta o de cualquier otro contrato en el que pueda estar basado”. Si los documentos presentados son conformes con los términos y las condiciones del crédito, el banco emisor o confirmador está obligado a atender sus compromisos con independencia de las disputas que puedan surgir entre comprador y vendedor en relación con el cumplimiento de las condiciones del contrato. Las partes pueden emprender acciones al respecto pero sin implicar a los bancos, siempre y cuando los términos del crédito hayan sido cumplidos.

Gastos bancarios

Las partes deben decidir, en el momento de negociar el contrato, a cuenta de quién correrán los gastos bancarios producidos por la carta de crédito (lo habitual es que cada parte corra con los gastos que el crédito produce en su propio país). Si un comprador no cae en la cuenta y omite reclamar que el crédito establezca de forma clara quién debe correr con los gastos y cuáles son éstos, puede encontrarse con la sorpresa de que todos los gastos acaben corriendo por su cuenta. Según el artículo 37.c, salvo que el crédito diga algo distinto, “el banco que da instrucciones a otro banco de prestar servicios es responsable de todas las comisiones, honorarios, costes o gastos («cargos») contraídos por dicho banco en relación con sus instrucciones”.

Estos gastos pueden incluir los de preaviso, los de notificación y confirmación, las comisiones de pago, pago diferido, aceptación o negociación, los costes de las modificaciones, la falta de utilización, los intereses de la negociación y los costes de los mensajes. Comoquiera que en determinados casos los costes pueden ser elevados, conviene valorarlos y pactarlos en su debido momento.

Es una mala práctica relativamente extendida que un banco reclame costes por servicios para los que no se le han dado instrucciones. Un caso habitual es el del banco avisador (que únicamente era avisador, y no era banco designado) que reclama gastos por cancelación de un crédito que no ha sido utilizado, o por tramitación o pago de documentos. El único servicio que se le solicitó, y para el que sí tiene derecho a cobrar sus comisiones, es el servicio de aviso. A partir del momento en que avisa, el un crédito documentariobanco ya no es parte en ese crédito. No tiene expediente que cancelar, puesto que ni tan siquiera tiene expediente que mantener, ni puede reclamar nada por la tramitación o pago de documentos, ya que cualquier intervención en el envío de la documentación será por cuenta del beneficiario, quien le ha confiado la gestión de cobro (y quizá la revisión de documentos), pero en ningún caso dicha gestión (y revisión) puede ser por cuenta del crédito.

Disponibilidad y documentos

Con el fin de evitar demoras y costes innecesarios, es de gran importancia que el vendedor indique claramente al comprador a través de qué banco desea recibir el crédito designándolo como banco avisador y banco designado para pago, aceptación o negociación. Si se recibe el crédito avisado a través de otro banco o si el crédito designa a otro banco como pagador, aceptador o negociador, se incurrirá, sin duda, en costes adicionales que pueden llegar a ser considerables. Además, se estarían reduciendo en la práctica los plazos de presentación de documentos, ya que, lógicamente, el exportador presentará los documentos a su banco, que deberá remitirlos posteriormente al banco designado en el crédito.

Una de las partes fundamentales del contrato, cuando existe una carta de crédito, consiste en determinar contra qué documentos será utilizable el crédito. El importador debe saber qué documentos necesita para despachar en su país o para cualquier otra eventualidad. Asimismo, el exportador debe encargarse de que todos los documentos requeridos puedan ser aportados en su debido momento, sin que aparezcan documentos de imposible o difícil obtención.

Incorporación de condiciones a la compraventa

En las operaciones de crédito documentario, es fundamental que, con anterioridad a la emisión del instrumento operativo de crédito, las partes determinen con precisión la forma en que la obligación del banco emisor va a quedar establecida. Cualquier componente dla carta de crédito que quede sin definir puede comportar un incremento de costes como consecuencia de las modificaciones e incluso una disminución de la garantía para el beneficiario.

Para determinar con precisión los términos y condiciones dla carta de crédito, es recomendable que el exportador, eventual beneficiario del crédito, incorpore a la documentación de compraventa un modelo, lo más completo posible, dla carta de crédito que desea recibir.

EL CRéDITO DOCUMENTARIO CONFIRMADO

Desde el punto de vista de la existencia de garantías adicionales, el crédito documentario puede ser a su vez confirmado o no confirmado. El crédito está confirmado cuando un tercer banco añade su confirmación, es decir, cuando se suma una garantía adicional a la del banco emisor, por la que el banco confirmador se compromete al pago con independencia del compromiso del emisor.

Contra presentación de documentos, el banco confirmador sólo puede actuar de dos formas:

  • Honrando (paga, se compromete al pago o acepta) o negociando sin recurso.
  • Alegando el incumplimiento de las obligaciones por parte del beneficiario, es decir, señalando la existencia de discrepancias en los documentos presentados.

La confirmación del crédito por parte de un banco distinto al emisor comporta una mayor garantía para el beneficiario, que debe ser utilizada cuando existan dudas sobre la solvencia del país o del banco emisor. Es un factor que también puede aportar ventajas cuando lo que se busca es obtener la seguridad de cobro en el banco con el que el beneficiario opera normalmente, o cuando se busca desplazar cualquier posible disputa con el deudor (el banco confirmador) al entorno jurídico del beneficiario. En estos casos, el vendedor debe solicitar a su cliente que la venta se efectúe por crédito documentario confirmado, ya que el propio crédito debe prever esta eventualidad en el momento de ser emitido. En la medida de lo posible, el banco confirmador debería ser el propio banco del vendedor.

Algunos bancos emisores como pueden ser los grandes bancos no ven con agrado que sus créditos sean confirmados porque lo interpretan como un signo de desconfianza y falta de seriedad hacia ellos, ya que presuponen que la estabilidad de su país y su propia solvencia hacen innecesario este requisito.

La confirmación silenciosa

El beneficiario, en determinados supuestos, puede estar interesado en que un crédito documentario abierto a su favor sea confirmado: por ejemplo, si tiene dudas sobre la solvencia económica o la estabilidad política del país importador o, también, por falta de confianza en el propio banco emisor. E tal caso, tendrá que consensuarlo así, previamente, con el ordenante ya que éste es el único que puede instruir al banco emisor (aunque lo haga a solicitud del beneficiario) para que autorice o requiera del banco intermediario que alada su confirmación a dicho crédito.

Sin embargo,puede concurrir determinadas circunstancias que induzcan al beneficiario a solicitar directamente de un banco, por lo general el banco avisador con el que, en principio, mantendrá buenas relaciones comerciales, que le confirme el crédito documentario en cuestión sin el conocimiento del banco emisor (por ejemplo, no querer dirigirse al ordenante para que dé las instrucciones pertinentes al banco emisor, la negativa del propio banco emisor a emitir un crédito confirmado o, aunque acceda a la imposibilidad, por su parte, de lograr un acuerdo con una entidad bancaria en tal sentido).

La materialización de ese pacto se conoce como “conformación silenciosa” figura que consiste, por tanto, en el cuerdo entre un banco ajeno al crédito y el beneficiario del mismo para que aquél añada su confirmación, dando origen a una nueva relación contractual o compromiso independiente entre el banco confirmador y el beneficiario, que nada tiene que ver con las del banco emisor y el beneficiario y las del banco confirmador y el beneficiario que se producen cuando la confirmación es solicitada o consentida por el banco emisor del crédito al amparo de lo estipulado por las RUU sobre el particular.

Se debe tener presente que al realizar una confirmación silenciosa el banco confirmador no tiene el respaldo del banco emisor ni el derecho a reclamar al mismo, por lo que los pagos que realice al beneficiario serán siempre con recurso contra éste y a su propio riesgo; pero no contra el banco emisor que, al no haber prestado su consentimiento ni autorización a tal confirmación, no está obligado a reembolsarle.

En el aspecto práctico, debe tenerse en cuenta, también, que la confirmación silenciosa no es una verdadera confirmación en el sentido que señalan las RUU, por lo que el beneficiario ha de ser consciente de que, si bien el actuar de este modo consigue protección frente al riesgo país y al de insolvencia del banco emisor, la confirmación no le servirá de nada si el banco emisor no paga posteriormente el crédito documentario por motivos distintos a los reseñados más arriba, y de que deberá responder, obligatoriamente, ante el banco con el que negoció y de conformidad con los términos pactados. En igual situación se encontrará el banco que accede a la confirmación silenciosa, que tampoco podrá reclamar al banco emisor los pagos que haya realizado al haber actuado sin su autorización.

LA PRáCTICA BANCARIA INTERNACIONAL ESTáNDAR (ISBP)

Cuando en 1989 se autorizó la revisión de la publicación 400, una de las razones aducidas por la entonces Comisión de Técnicas y Prácticas Bancarias era la mejora en el funcionamiento de las Reglas. De acuerdo con las encuestas disponibles en ese momento, hasta un 50% de los documentos presentados al amparo de una carta de crédito eran rechazados por contener discrepancias, ya fueran éstas aparentes o reales. El coste de ese mal funcionamiento era enorme para exportadores e importadores, pero también resultaba altísimo para el propio sector bancario.

Diez años después, la situación no parecía haber mejorado sustancialmente. Si bien algunos frentes se habían cerrado con éxito, otros nuevos se habían abierto desde entonces y el resto seguía, más o menos, donde estaba. Muchos de los problemas eran consecuencia de cómo interpretaban las UCP los distintos operadores de créditos documentarios. La diversidad de opiniones y experiencias, las diferentes aproximaciones y actitudes, la variedad en las interpretaciones hacen prácticamente imposible la unificación “espontánea” de prácticas.

Al respecto, la labor de la Comisión Bancaria de la CCI ha servido para uniformar prácticas, pero son muchos los documentos publicados (casi 1.000, con las UCP 500) y además disgregados en varias publicaciones y de difusión bastante limitada. Por ello, aún hoy, buena parte de los operadores de créditos documentarios desconocen la existencia de la serie de Opiniones de la CCI.

En consecuencia, resultaban imprescindibles unos usos bancarios estándar internacionales para el examen de documentos al amparo de créditos documentarios. Cabe decir aquí que ya existían unas prácticas estándar, las de IFSA (International Financial Services Association), pero, a pesar de su indudable valor, resultaban insuficientes y, sobre todo, poco conocidas fuera del entorno bancario de América del Norte.

La Comisión Bancaria decidió así elaborar sus propios estándares, finalmente aprobados en octubre del 2002. Los estándares aprobados lo fueron en desarrollo del artículo 13.a de las UCP 500, aquél que decía que “la aparente conformidad de los documentos estipulados con los términos y condiciones del crédito se determinará sobre la base de las prácticas bancarias internacionales, tal como se recogen en los presentes artículos”. Concepto novedoso en las UCP 500, ya que se encontraba ausente de las anteriores UCP-400.

Los Usos bancarios estándar internacionales para el examen de documentos al amparo de créditos documentarios, o International Standard Banking Practices (ISBP), no modifican en nada las UCP, sino que son expresión de esas UCP. No debe existir, por tanto, contradicción alguna entre ambos documentos. En cualquier caso, de existir alguna diferencia práctica entre los textos, resultaría clara la primacía de las UCP frente a las ISBP.

En cuanto estándar, las ISBP responden al concepto de benchmarking o de mejores prácticas. Así, el operador bancario debería revisar los documentos con las UCP en una mano y las ISBP en la otra; las ISBP serían de esta forma, para el operador bancario, como la lente a través de la que se miran, leen e interpretan las UCP. Los estándares establecen en suma cómo deben aplicar las UCP los especialistas.

Al tratarse de unas meras “normas de lectura” de las UCP, las ISBP no deberían incorporarse al crédito, en

tanto que son una aplicación de las UCP. No son, por tanto, parte directa del contrato. Ello no significa que no sean tomadas en consideración por las partes en posibles disputas, especialmente ante cortes arbitrales y tribunales de justicia.

Comentarios a la ISPB 681

A un año de la entrada en vigencia de la versión actual de la Brochure 600 – UCP (Uniform Customs and Practice) 600 para créditos documentarios que establece cambios normativos con relación al tratamiento de uno de los medios internacionales de pago más comunes en las operaciones de comercio exterior, las cartas de crédito o créditos documentarios, la Cámara de Comercio Internacional de París (organismo emisor de las Publicaciones) emitió la Publicación 681, versión revisada de la Práctica Bancaria Internacional Estándar.

Esta publicación 681 reemplaza la 645 y orienta sobre el tratamiento a dispensar a los documentos que cubren en la faz logística al menos dos modos de transporte distintos, documentos de seguro y coberturas, créditos transferibles y varios temas más que aparecen cada vez que utilizamos los créditos documentarios como forma de pago y/o cobro de las transacciones internacionales.

Con la ISBP 681 (International Standard Banking Practice) se busca establecer un criterio uniforme en la práctica y revisión documentaria para disminuir la cantidad de documentos de embarque que en su primera presentación para revisión evidencia errores en más de un 50%. Estas ISBP establecen herramientas prácticas para determinar cómo se aplican en el quehacer cotidiano las reglas relativas a los créditos documentarios de la Cámara de Comercio Internacional. Muchas de estas herramientas no han cambiado con relación a la versión de 2002 (ISBP 645). Por ejemplo, entre las consideraciones preliminares se sigue estableciendo que los términos dlas cartas de crédito son independientes de la transacción subyacente, incluso si el crédito se refiere expresamente a esa transacción. Para evitar costos innecesarios y errores en la revisión de documentos, el importador y exportador deberían considerar minuciosamente los documentos que podrán exigirse (campo 46: documentos requeridos de los mensajes swift de cartas de crédito), quién debería emitirlos y cuáles los plazos para la presentación. Muchos de los problemas que surgen al momento de la revisión documental podrían solucionarse prestando una acabada atención al detalle de la operación subyacente, la solicitud de apertura del crédito y la emisión del crédito por parte del banco del importador.

Asimismo, la ISBP 681 establece que el uso de determinadas abreviaturas generalmente aceptadas no convierten en discrepantes a los documentos que las contienen, por ejemplo, que se indique “Ltd”. por “Limited”, “Co” por “Company”, “Ind” por “Industry”, etc. En materia de certificaciones o declaraciones emitidas por las entidades que realizaron un documento, si lo hacen en el documento mismo, no necesitarán incluir firma o fecha aparte.

Con relación a las fechas, la Brochure 681 establece que los giros, documentos de transporte y documentos de seguro deberán estar fechados incluso si la carta de crédito no lo exigiera expresamente. Por otro lado, en documentos controvertidos, establece que cualquier documento, incluidos el certificado de análisis, el certificado de inspección y la certificación de pre-embarque podrán estar fechados después de la fecha de embarque. Pero, si la carta de crédito exige un documento que evidencie una acción previa al embarque, el documento deberá ya sea por su título o por su contenido, indicar que dicha acción (por ejemplo, la inspección) ocurrió antes del, o en la fecha del propio embarque.

Otro aspecto habitual de confusión en materia de revisión y observación de discrepancias por cartas de crédito es el relacionado con los documentos de transporte para los cuales la publicación 681 señala que algunos documentos usados habitualmente en el transporte de mercaderías y que han proliferado en los últimos tiempos tales como la orden de entrega (Delivery Order en inglés), el certificado de recibo del transitario (más conocido por su nombre en inglés “Forwarder’s certificate of receipt”), el certificado de embarque del transitario (Forwarder’s certificate of Shipment), el certificado de transporte del transitario (Forwarder’s certificate of transport), el recibo de carga del transitario (Forwarder’s Cargo Receipt) y el recibo del piloto (Mate’s Receipt) no constituyen un contrato de transporte y no son considerados como documentos de transporte como tales y como se definen en los artículos 19 al 25 de las UCP 600. El epígrafe c) del artículo 14 de las UCP 600 no se aplicaría a estos documentos. Dicho epígrafe establece que “Una presentación que incluya uno o más documentos de transporte originales sujetos a los artículos 19, 20, 21, 22, 23, 24 o 25 de la UCP 600, debe efectuarse por o por cuenta del beneficiario no más tarde de 21 días naturales (corridos) después de la fecha de embarque tal como se describe en las reglas, pero en ningún caso con posterioridad a la fecha de vencimiento del crédito. Por ende, estos documentos serán examinados del mismo modo que los documentos para los que no hay disposiciones específicas en las UCP 600, o sea, al amparo del punto f) del artículo 14 de la Brochure 600, que señala que: “si un crédito exige la presentación de un documento distinto del documento de transporte, del documento de seguro o de la factura comercial, sin estipular quién debe emitir dicho documento o los datos que debe contener, los bancos aceptarán el documento tal y como les sea presentado, siempre que su contenido parezca cumplir la función del documento exigido y en lo demás sea conforme con el artículo 14.d. (los datos en un documento, cuando sean examinados en el contexto del crédito, del propio documento y de la práctica bancaria internacional estándar, no es necesario que sean idénticos, pero no deben ser contradictorios, a los datos en ese documento, en cualquier otro documento requerido o en el crédito)”.

Otro punto sobre el cual se hecha luz en materia de documento de transporte es el que indica que las copias de los documentos de transporte no son documentos de transporte a efectos de los artículos 19 al 25 y el epígrafe c) del artículo 14 de la UCP 600. Con esto se indica claramente que los artículos de la Brochure 600 referidos al transporte son de aplicación cuando se presentan documentos de transporte originales. En el caso de que un crédito permita la presentación de copias de documentos de transporte en lugar de original, el crédito debe contemplar taxativamente los detalles que deberá contener. Si se presentan copias (no negociables) no necesitarán evidenciar firmas, fechas, entre otras consideraciones.

La expresión “documentos de embarque” (“shipping documents”) no debería utilizarse si no se detallan los documentos a incluir en la misma. Pero por la práctica bancaria internacional, serán incluidos todos los documentos (no sólo los documentos de transporte), excepto los instrumentos de giro (letras de cambio, por ejemplo, u otros documentos financieros), exigidos por el crédito.

Por lo que se aprecia, la nueva versión de ISBP deja en claro el tratamiento a considerar en documentos fundamentales como los de transporte y en usos y costumbres tradicionales en la negociación de cartas de crédito.

LA CARTA DE CRéDITO CONTINGENTE O STANDBY

La carta de crédito Stand-By es un instrumento flexible que se utiliza para garantizar diferentes clases de obligaciones, en el cual si el solicitante no cumple con los compromisos adquiridos, el banco garantiza el pago. En operaciones de comercio internacional, el uso de la Carta de Crédito 'Stand-by' o de una Garantía Independiente se ha generalizado como instrumentos para asegurar el cumplimiento de obligaciones.

A través de las Cartas de Crédito Stand-by pueden garantizarse obligaciones tales como:

  • Obligaciones de tipo Comercial.
  • Obligaciones de tipo Financiero.
  • Obligaciones de Servicios.

Los créditos standby fueron contemplados por primera vez en las Reglas y usos uniformes, publicación 400 de la CCI, de 1983. Los créditos standby, usados como sustitutos de garantías, se pueden utilizar en cualquier tipo de transacción y están basados en el incumplimiento de contrato por parte del ordenante del standby. El beneficiario del standby podrá disponer del crédito sólo en caso de incumplimiento, por parte del ordenante, de sus obligaciones contractuales; por ejemplo, impago de las mercancías embarcadas o de los servicios prestados (el beneficiario del standby sería el vendedor) o falta de entrega de la mercancía requerida o de prestación de los servicios solicitados (el beneficiario del standby sería el comprador).

Como ya hemos comentado en el apartado de garantías, resulta evidente la relación entre una carta de crédito contingente y una garantía bancaria. De hecho, no existe una gran diferencia práctica entre ambos instrumentos. Lo que los hace distintos es más bien la geografía de su uso. La garantía bancaria tradicional es un instrumento de larga tradición y de uso generalizado en Europa. En cambio, la banca americana tuvo limitada durante largo tiempo su capacidad para garantizar el cumplimiento de las obligaciones de terceros, por lo que recurrió al crédito documentario, en el que la obligación del banco es propia, abstracta y totalmente independiente del contrato comercial que la origina. Esas cartas de crédito cumplían perfectamente la función de las garantías tradicionales y recibían el nombre de standby para distinguirlos de los créditos documentarios en los que se transaccionaba con documentos comerciales que acreditaban una operación de compraventa. La garantía bancaria y el standby son, por tanto, en esencia, el mismo instrumento, aunque su apariencia es distinta debido a su origen diverso.

Aparte de esa especialización de carácter geográfico (el crédito standby se identifica con los Estados Unidos, y la garantía, con Europa) y de una cierta especialización funcional (garantías para incumplimientos y standby para reclamaciones directas de carácter financiero), quizá la “diferencia práctica” más perceptible sea el carácter eminentemente documental de los créditos contingentes (y, por tanto, una mayor independencia formal que en una garantía a primer requerimiento). Es cierto que, en la garantía a primer requerimiento (sujeta a las URDG 458), el garante queda obligado por la presentación de un documento, pero en ese documento debe expresarse un incumplimiento. En una garantía a primer requerimiento, tan importante es la demanda (el incumplimiento) como el carácter de la reclamación (documental); si no existe incumplimiento, no se puede legítimamente recurrir a la garantía.

En un crédito contingente, como en una carta de crédito comercial, lo realmente significativo es su carácter documental, con lo que se consigue un reforzamiento del carácter independiente de la obligación. El emisor del standby queda obligado por la presentación documental, con independencia de cualquier otra obligación o contrato subyacentes, y exclusivamente de acuerdo con lo dispuesto en las Reglas y en el propio crédito. A pesar de todo, insistimos en el hecho de que la garantía a primer requerimiento y el crédito standby son, en esencia, el mismo instrumento.

En lo que afecta a su regulación internacional, hasta la publicación de unos usos internacionales específicos para los créditos contingentes (las ISP 98), cualquiera que deseara emitir una “garantía” puramente documental debía acudir a las UCP. Ello comportaba algunos problemas, ya que muchos de sus artículos eran de aplicación exclusiva a créditos documentarios comerciales y su utilización en créditos contingentes no resultaba apropiada. Finalmente, en 1998, la CCI publicó los Usos internacionales relativos a los créditos contingentes (ISP 98) con la pretensión de dar respuesta a esos problemas.

Pero no debemos olvidar que una promesa independiente puede estar sujeta a las ISP 98 pero también a las UCP 600 y a las URDG 458. Estas últimas son reglas específicas para las garantías a primer requerimiento o garantías de demanda. La elección de las reglas dependerá de la voluntad de las partes y de las características de la operación. Puede que para determinados tipos de obligaciones contingentes resulten más adecuadas las ISP 98, y para otras, las UCP 600, o incluso las URDG 458, aunque cada conjunto de reglas pretende responder a una necesidad determinada.